Recomendaciones Ley Artes al Aula

Como parte de los resultados del proyecto de formación en Educación Artística y Cultural, se realizan estas recomendaciones para la puesta en marcha de la ley Ley No. 2555 del 2 de diciembre de 2025, titulada Artes Al Aula.

Haciendo una síntesis y selección de los apartados de dicha ley, acá se encuentran una serie de recomendaciones que se derivan de los resultados de los aprendizajes del proyecto tanto formativos como investigativos, con el fin de tener un horizonte más claro respecto a cómo impactar de manera positiva el campo de la educación artística y cultural del país.

Por tal motivo, se recomienda después de hacer una lectura del proyecto por medio de este portal, seguir los datos recolectados, identificar los objetivos de aprendizaje, los logros alcanzados por los educadores artísticos, y finalmente, por medio del repositorio alojado en Dataverse, interpretar los datos consolidados a la luz de los objetivos de la ley.  También, para una interpretación más profunda, se recomienda la lectura de la publicación Aprender desde el Currículo, la cual plantea la base de pilotaje de los instrumentos del proyecto y propone la base de análisis de los resultados recolectados; también, se pueden apoyar en la lectura de los informes territoriales del año 2025.

Se seleccionaron varias ideas centrales de la ley, las cuales el proyecto puede aportar desde su metodología, resultados, datos recolectados y acciones misionales:

  • Fortalecer competencias socioemocionales, ciudadanas y básicas.
  • Enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.
  • Define el propósito general: integrar artes y cultura para fortalecer competencias.
  • Define el propósito general: integrar artes y cultura para fortalecer competencias.
  • Participación del sector cultural y educativo.
  • Formación de formadores.
  • Sistema de evaluación y monitoreo.

De esta manera, según el documento de ley, se identificaron los siguientes puntos, en los cuales el proyecto podría aportar:

  • Fortalecer competencias socioemocionales, ciudadanas y básicas.

Se recomienda la adopción de modelos híbridos de enseñanza y aprendizaje, ya que, según los análisis de los testimonios de los educadores artísticos, ilustrados en los gráficos Sankey, y analizados a través del gestor de citas, las competencias se configuran en un reto particular de desarrollo al interior de las aulas de clase. Por lo tanto, se considera un acierto continuar fomentando el desarrollo de competencias, por lo que, los datos recolectados sobre agenciamiento y el diseño de la herramienta eje medular, aportan significativamente al posibilitar una estrategia de fomento de esta por medio del desarrollo de sus 4 dimensiones, a la vez que se convierte en una herramienta de evaluación de aprendizaje.

Naturalmente, dentro de las competencias socioemocionales, la autoconciencia es la base de la agencia, pues permite reconocer emociones y fortalece la toma de decisiones, también, la autoeficiencia es el puente directo hacia la autoría y el propósito, tanto en el manejo emocional, como en el ejercicio de aprendizaje y creación artística. En consecuencia, la dimensión de agencia individual y razonamiento crítico brinda elementos constitutivos para el desarrollo de estas competencias.

De esta misma forma, competencias como la autorregulación, la conciencia social y las habilidades relacionales, pueden ser fomentadas en el ejercicio educativo artístico por las dimensiones de Participación y Construcción Colectiva y, Expresión Artística y Configuración de la Identidad. Ya que, los procesos de aprendizaje en colectivo, como la creación de narrativas en grupo, y el fomento de la creatividad, son valores construidos en comunidad.

Por último, las competencias emocionales asociadas a la toma de decisiones responsables tienen que ver con la agencia ética que se desarrolla en la dimensión de la Conciencia Contextual y La Acción Transformadora, le permite al educador artístico desarrollar acciones situadas, de reconocimiento del contexto, comprender relaciones de poder, identificar necesidades colectivas y actuar con responsabilidad ética.

Acá comparto un cuadro comparativo con algunas de las competencias atendidas en el ejercicio:

Dimensión del agenciamientoCompetencias socioemocionales asociadas
Participación y construcción colectivaComunicación, cooperación, empatía, resolución de conflictos
Expresión artística e identidadAutoconciencia, autoeficacia, regulación emocional
Conciencia contextual y acción transformadoraEmpatía profunda, prosocialidad, ética, colaboración
Agencia individual y razonamiento críticoAutoconciencia, autorregulación, toma de decisiones responsable

Cabe resaltar que el concepto abarca la totalidad de la acción transformadora asociada a las competencias socioemocionales; no obstante, las dimensiones permiten recorrer y comprender la complejidad tanto del concepto como de su puesta en práctica.

En síntesis, la herramienta de observación semiestructurada Ejes Medulares promueve el desarrollo de competencias en la práctica educativa y posibilita transformaciones en la planeación, ejecución y evaluación de la clase. Se configura como un dispositivo que, por un lado, impulsa el agenciamiento y favorece la construcción de la propia voz de los estudiantes; y por otro, fortalece saberes interdisciplinarios en la educación artística, integrando el cuerpo, la corporeidad, la educación patrimonial y la experiencia estética como componentes constitutivos de todas las disciplinas artísticas.


  • Enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Debemos reconocer en los objetivos del proyecto de formación EAC, una forma de enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, ya que, el 1) ampliar los repertorios pedagógicos; 2) concretar estrategias didácticas y, 3) problematizar concepciones de enseñanza y aprendizaje. Estos tres objetivos van encaminados a comprender las nuevas nociones del currículo, donde el educador y el estudiante deben tener el poder de desarrollar su currículo interpretando el ejercicio educativo como un fenómeno social, donde diferentes fuerzas ejercen poder sobre la práctica. De esta manera, se alejan de las nociones instruccionales o predictivas de las nociones Tylerianas del currículo, donde fungían las habilidades del educador como un técnico que guiaba constantemente los objetivos hacia un camino predeterminado de enseñanza.

Por tanto, El Proyecto de Formación EAC identificó según las observaciones estructuradas, semiestructuradas y la cuantificación de los códigos asociados a los testimonios de los educadores artísticos, una noción más enfocada en dicho carácter predictivo e instruccional de los educadores, donde primaba la enseñanza como un ejercicio activo y fundamental que definía su práctica, pero que dejaba pasar de largo el profundizar en cómo el estudiante aprendía, qué hacía con dicho aprendizaje y cómo lo ponía en juego; siendo este la piedra angular de las competencias.

Por tanto, es necesario la inclusión de herramientas para la medición de la calidad educativa, como lo fueron las herramientas de este proyecto. Sin embargo, no es necesario con la recolección, ni con el análisis, también, es necesaria la discusión y retroalimentación de estos datos, y propiciar en los educadores un análisis de lo que la misma herramienta suscita. Es aquí donde un proceso de formación basado en contenidos o temas predeterminados se queda corto, por lo que es necesario complementar con acciones situadas en sus propias prácticas, donde la hipótesis o la intención de transformación sea contrastado con evidencia empírica y se evalúen con terceros, en este caso, con los estudiantes, los logros alcanzados por intervenciones directas.

En conclusión, El Proyecto de Formación EAC puede aportar la inclusión de una visión sociocrítica de la educación, demostrada con hechos, datos empíricos que demuestran cómo se configura las clases de educación artística y cultural en una buena porción del país, conectando sus objetivos de enseñanza hacia la promoción de una visión más actual del currículo, y permitiéndole al educador artístico, por medio de un proceso de formación, una toma de decisiones más amplia y centrada en construir escenarios democráticos al interior del aula, donde los estudiantes tengan la posibilidad de construir narrativas propias, contrastar puntos de vista y vivir una experiencia estética que posibilite la formación de una identidad propia.


  • Define el propósito general: integrar artes y cultura para fortalecer competencias.

Respecto al fortalecimiento de las competencias, se sugieren la adopción de modelos híbridos, donde se reconozcan tanto las perspectivas tradicionales, donde los contenidos son protagonistas; las perspectivas conductistas, donde los cambios de conducta son prioridad para los educadores, como lo son los casos donde los niveles de resolución de conflictos escolares son bajos; las perspectivas cognitivistas, donde el educador artístico está preocupado por desarrollar un conocimiento particular; la perspectiva experiencial, donde los roles y competencias son fundamentales; y por último, las perspectivas híbridas, donde los problemas, proyectos y retos son los que posibilitan la conformación de voces propias de los agentes de la comunidad educativa, artística y cultural.

Esto implica que, para generar acciones que realmente fortalezcan las competencias, no basta con diseñar escenarios centrados únicamente en la adopción de verbos al redactarlas (dicho de forma simplificada). Parte del problema radica en asumir que estos esquemas inductivos, por sí solos, permiten a los educadores transformar sus prácticas. Así lo evidencian los datos recolectados: cuando algunos docentes afirman guiarse por las competencias, sus intenciones pedagógicas suelen alinearse solo con ciertos aspectos de estas, sin contar con un marco integrador que oriente el desarrollo pleno y articulado de cada competencia.

Por tanto, ampliar la mirada con relación a qué aprende el estudiante, y cómo esto le posibilita ser en un conocimiento, saber hacer sobre este, saber hacer en contexto y cómo le brinda la posibilidad de transformar su entorno, debe pasar por un ejercicio de interacción entre la intención de enseñanza del educador, y cómo toma forma el aprendizaje en el estudiante. Por tal motivo, la promoción de las metodologías activas, como se hizo en el Proyecto de Formación EAC es fundamental para que los educadores artísticos construyan un escenario de discusión activa con sus estudiantes, donde estos construyan rutas, tomen decisiones, y construyan sentido en su aprendizaje.

Por consiguiente, la adopción de metodologías activas, como el Aprendizaje Basado en Problemas, resulta fundamental porque sitúa al estudiante en el centro del proceso, promueve la colaboración, el pensamiento crítico y la metacognición, y vincula el aprendizaje con contextos reales y significativos. Al integrar saberes, favorecer la autonomía y fortalecer la capacidad de tomar decisiones, estas metodologías impulsan el desarrollo de competencias profundas y duraderas, transforman el rol docente hacia el diseño de experiencias y consolidan procesos evaluativos centrados en el desempeño auténtico. En conjunto, permiten una educación más pertinente, participativa y orientada al desarrollo de la agencia y la transformación del entorno.


  • Participación del sector cultural y educativo.

Uno de los principales logros del Proyecto de Formación EAC fue el fortalecimiento del trabajo mancomunado entre los delegados de los subsistemas SINEFAC en los distintos territorios. A lo largo de varias reuniones, estos delegados asumieron la responsabilidad de seleccionar las experiencias participantes cada año, lo que les permitió conocerlas de primera mano y ampliar su comprensión del ecosistema de la educación artística en sus localidades. En las primeras ediciones, este proceso resultó especialmente complejo: muchos delegados solo tenían referencia de un número reducido de experiencias —generalmente las más visibles o reconocidas—, por lo que la tarea de indagar en la comunidad de educadores artísticos, tanto del sector formal como del informal, se convirtió en un ejercicio valioso. Identificar redes de educadores, alianzas entre colegas y experiencias emergentes que requerían fortalecimiento enriqueció significativamente los criterios y la calidad de la selección.

Además, el trabajo de seguimiento, el análisis conjunto de los datos recolectados y el acompañamiento en los ejercicios de cierre de cada ciclo anual contribuyeron a estrechar la relación entre los educadores artísticos y los delegados del SINEFAC en cada territorio. Este acercamiento también involucró a funcionarios y contratistas de las dos secretarías, generando sinergias que pueden potenciar el desarrollo de las prácticas pedagógicas y consolidaron una red de colaboración más sólida y articulada en torno a la educación artística y cultural.


  • Formación de formadores.

En sí, todo el Proyecto de Formación EAC se constituye en un referente para la creación de espacios de formación a formadores, tal como lo propone la ley, pero también como lo exige una visión contemporánea de la educación artística y cultural. Esto implica ampliar el concepto de formación más allá de los procesos instructivos o formales, reconociendo que los ejercicios de acompañamiento, seguimiento y reflexión conjunta también son profundamente formativos. Cuando se recopilan datos, se comunican, se analizan colectivamente y se toman decisiones orientadas al fortalecimiento de las prácticas, se configura un proceso de aprendizaje situado que transforma tanto la mirada de los educadores como su capacidad de incidir en el territorio.

En este sentido, la formación debe propiciar escenarios que fortalezcan la agencia del educador, entendida como la capacidad de actuar con autonomía, criterio y propósito en la transformación de su entorno educativo, artístico y cultural. Esto implica movilizar competencias socioemocionales, como la autoconciencia, la autorregulación, la toma de decisiones responsable y las habilidades relacionales, que permitan a los docentes leer críticamente su contexto, colaborar con otros, construir colectivamente y proyectar acciones transformadoras. Asimismo, la adopción de metodologías activas, como el Aprendizaje Basado en Problemas, potencia esta agencia al situar al educador como diseñador de experiencias, mediador de procesos y generador de ambientes que promueven la participación, la creatividad y la construcción de sentido.

De esta manera, el Proyecto de Formación EAC no solo ofrece contenidos o lineamientos, sino que habilita un ecosistema de aprendizaje profesional donde los educadores pueden reconocer su propia voz, fortalecer redes territoriales, articular saberes interdisciplinarios y consolidar prácticas pedagógicas más pertinentes, críticas y sensibles a las realidades culturales de sus comunidades. En conjunto, este enfoque convierte la formación en un proceso vivo, colaborativo y transformador, alineado con las demandas contemporáneas de la educación artística y con la necesidad de construir territorios más participativos, sensibles y culturalmente activos.


  • Sistema de evaluación y monitoreo.

Se recomienda integrar una visión de calidad educativa centrada en la calidad de proceso, tal como lo asumió el Proyecto de Formación EAC. Esta perspectiva, en línea con los planteamientos de Robert Pianta, reconoce que la calidad no reside únicamente en los resultados o en el cumplimiento de estándares, sino en la interacción cotidiana entre educadores, estudiantes, contenidos y contextos. En este sentido, la recolección sistemática de datos mediante herramientas estructuradas y semiestructuradas de observación de clase no solo permitió evaluar lo sucedido en el aula, sino que también generó transformaciones significativas en las prácticas de los educadores artísticos. La observación se convirtió en un espacio de reflexión profesional, donde el análisis de la interacción abrió oportunidades para mejorar la mediación pedagógica, la intencionalidad didáctica y la construcción de ambientes sensibles y responsivos.

Asimismo, escuchar las voces de los educadores, analizarlas y retroalimentarlas de manera conjunta se consolidó como una estrategia formativa fundamental. Este ejercicio no solo permitió contrastar percepciones con lo observado, sino también reconocer el valor de sus prácticas desde su propia experiencia, lo cual es coherente con la noción ampliada de currículo propuesta por William Pinar. Desde esta perspectiva, el currículo no se reduce a un plan prescrito, sino que se entiende como una experiencia vivida, una narrativa en construcción donde convergen biografías, contextos, relaciones y significados. Al integrar estas voces en el análisis, el Proyecto de Formación EAC no solo evaluó para mejorar, sino que evaluó para formar, generando un espacio donde los educadores pudieron reinterpretar su práctica, resignificar su rol y fortalecer su agencia profesional.

En conjunto, esta apuesta por la calidad de proceso y por un currículo entendido como experiencia permitió que la formación trascendiera la transmisión de contenidos y se convirtiera en un proceso dialógico, situado y transformador. De esta manera, el Proyecto de Formación EAC no solo fortaleció competencias pedagógicas, sino que también consolidó un ecosistema de reflexión, colaboración y construcción colectiva que potencia la educación artística y cultural en los territorios. Por tal motivo, la adopción de herramientas estandarizadas como el COPUS, el desarrollo de los Ejes Medulares y la comunicación constante, valorando los testimonios de los educadores artísticos es fundamental.

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